Chinches en Lavapiés…y también en La Moraleja

Las empresas encargadas de la desinfección de plagas reciben llamadas de alarma por la presencia de chinches casi a diario y desde cualquier punto de la región. El cine Doré ha sido la última víctima

Estaban erradicadas, pero ahora son de nuevo protagonistas. Las empresas encargadas de gestionar la desinfección y eliminación de plagas urbanas reciben llamadas de alarma por la presencia de chinches casi a diario y desde casi todos los puntos de la comunidad.

De hecho, según datos ofrecidos por el Observatorio Regional de Plagas de Rentokil Initial, Madrid es la segunda región española, tras Cataluña, donde se registran más plagas de este tipo de insecto. “En el distrito centro es donde más chinches hay. Raro es el día que no tenemos que realizar intervenciones en domicilios particulares o incluso en edificios enteros. Con este problema llevamos ya varios años. Se ha recrudecido más en los últimos cinco años”, asegura a Estrelladigital.es Jaime González, presidente de la empresa E-plagas.com.

Lavapiés ha sido uno de los barrios madrileños afectados por las plagas de chinches y el caso incluso acaparó el foco mediático. Hace aproximadamente un año los vecinos se quejaron públicamente y reclamaron ayuda al Ayuntamiento, entonces gobernado por Ana Botella, para acabar con las plagas. “Recibimos llamadas de toda la región, pero de cada diez llamadas siete son del distrito centro de Madrid”, apunta González.

Sin embargo, desde la compañía pretenden romper el mito que asocia las chinches con insalubridad, pobreza e inmigración. “El otro día realizamos una desinfección a las ocho de la mañana en Lavapiés y a continuación mandamos un equipo a desinfectar un edificio entero de viviendas en Coslada”, añade. E-plagas.com explica que las chinches pueden estar presentes en cualquier barrio y que las causas principales que fomentan su propagación se deben al incremento del turismo y viajes, el posible tránsito de mercancías que no ha sido sometido a los controles sanitarios pertinentes o el equipaje contaminado. “Las plagas de chinches se deben en su mayoría a gente que ha viajado, gente que se ha podido ir a su pueblo, que ha estado en una vivienda rural en casa de la familia o en contacto con animales y se pueden haber infectado.

Esas personas pueden vivir en Malasaña, Lavapiés o en La Moraleja, porque también hemos hecho tratamientos en La Moraleja”, comenta González. También afirma que “nadie está a salvo” de sufrir una plaga de chinches. “Nosotros desinfectamos viviendas que no tienen ningún problema de limpieza, nadie está a salvo de entrar en contacto con una chinche, llevársela a su casa y tener una plaga. No hay que asociarlo directamente ni con inmigrantes ni con suciedad”, señala.

Las chinches denominadas “de cama” son las más comunes y son insectos de actividad nocturna que se alimentan de sangre, sobre todo humana. Por eso, según un estudio elaborado por la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECLPA), intentan anidar en lugares cercanos a su fuente de alimentación como colchones, mesillas de noche, sofás, armarios, ropa de cama o somieres. Producen rojeces, picaduras, erupciones y en los últimos años se ha convertido en un problema social a nivel mundial. Es más, debido a la multiplicación de su presencia las chinches han creado resistencia a los insecticidas utilizados para eliminarlas. “Todo ser viviente va creando resistencia cuando se utiliza masivamente un producto contra él.

Hay tratamientos alternativos que nosotros también utilizamos, como el calor y el frío, que son muy efectivos. Pero se tienen que ir renovando los insecticidas porque ya no solamente para que no sean perjudiciales para el ser humano y el medio ambiente sino porque las plagas crean resistencia genéticamente. Hace años con una dosis de insecticida matabas diez chinches y ahora esa misma dosis a lo mejor te mata siete”, aclara González.

La última víctima ha sido el cine Doré, sala de exhibiciones de la Filmoteca Española, ubicado en el distrito centro. Desde su apertura en el año 1989 nunca había cerrado sus puertas hasta que el pasado mes de julio una plaga de chinches “tropicales” se instaló en las butacas y la madera de las salas y el gerente, Antonio Santamarina, se vio obligado a echar el cierre. “Desde que trabajo en el cine lo más noticiable ha sido esta plaga a pesar de todo lo que hemos hecho”, comenta a Estrelladigital.es Antonio Santamarina.

La voz de alarma saltó el pasado mes de julio después de que un espectador se pusiese en contacto con el gerente para explicarle que tras acudir a una sesión sufrió una erupción en la piel. Desde entonces el cine ha sufrido tres cierres y siete fumigaciones. “La sala 1 permanece cerrada y funciona la sala dos en tres sesiones, es decir, tenemos una sesión menos y con una ocupación menor porque la sala 1 tiene capacidad para 205 mientras que la 2 tiene para 115, pero seguimos funcionando”, explica Santamarina. La sala 1, la más emblemática del cine por su decorado y su capacidad, recibe en estos momentos el tratamiento ordenado por la Administración. “Lo que nos está diciendo por un lado la empresa encargada de la desinfección y por otro lado el asesoramiento del Ayuntamiento de Madrid”, aclara Santamarina que espera poder reabrir la sala cuanto antes aunque es consciente de que ahora "hay que volver a ganarse la confianza de los espectadores".

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