Síndrome de Diógenes: Síntomas, Causas, Tratamiento

SINDROME-DE-DIOGENES

El Síndrome de Diógenes es un trastorno del comportamiento que suele darse en las personas mayores de 65 años y que se caracteriza principalmente por la acumulación de objetos, desperdicios y basura en el propio domicilio.

 En los años 60 se realizaron y registraron por primera vez estudios de este patrón de conducta. Pero el término se acuñó en el año 1975 haciendo referencia a Diógenes de Sínope, un filósofo de la antigua Grecia.

La principal idea de esta corriente era alcanzar la felicidad deshaciéndose de todo lo superfluo. Diógenes vivía de forma austera, sin ninguna comodidad y en un espacio muy reducido que compartía con una jauría de perros.

Según indica la psicóloga Ana Belén Santos-Olmo, especialista en el tratamiento de este cuadro:

“El Síndrome de Diógenes se da en personas que tienen una dificultad muy grande para deshacerse o separase de sus bienes y posesiones. Sin importar el valor real que tengan estos objetos, para estas personas son muy importantes aunque al resto no nos lo parezca”.

El perfil de las personas con síndrome de Diógenes

En Madrid existe el denominado Servicio de Apoyo Psicológico a Ancianos Frágiles con Aislamiento Social, en el que atienden y tratan los casos de este tipo entre otros.

 Algunos de los datos que han publicado en el año 2014 indican que, del total de personas que han atendido en este servicio, el 21% presentaba acumulación de objetos en sus viviendas, siendo las mujeres las más afectadas con un 65.4% promediando una media de edad de 80 años.

Además, estos pacientes no tenían hijos en su mayoría (77%) y el 92% vivían solos. En relación al estado civil, un 54% son solteros, un 27% viudos y un 19% separados o divorciados.

Es llamativo respecto a estos datos que ninguna de las personas atendidas con Síndrome de Diógenes estaban casadas en ese momento, aunque algunos sí lo hubieran estado en el pasado.

Por otro lado, un 85% de las personas con Síndrome de Diógenes atendidas en este servicio, no tienen deterioro cognitivo o sufren un deterioro leve. Por el contrario un 15% tienen un deterioro entre moderado y grave.

Sin embargo el 61% presentan algún trastorno mental grave, siendo los más frecuentes los que cursan con presencia de patología psicótica (el 24%), el abuso de alcohol (19%) y los trastornos de personalidad (16%).

Algunos estudios indican que, a nivel nacional, aproximadamente el 6% de la población podría estar afectada por este cuadro clínico, aunque no hay investigaciones concluyentes respecto a este dato.

Síntomas

Una de las características de este trastorno es que suele acarrear graves problemas de convivencia con los vecinos. Esto se debe al olor de la basura acumulada, que promueven la aparición plagas de insectos o de ratas atraídos por los desperdicios y por el riesgo de que se produzca un incendio en la vivienda.

Es muy frecuente que se detecten los casos de este tipo de trastorno precisamente por las denuncias que presentan los vecinos.

Los síntomas más característicos de este patrón de comportamiento son:

Deterioro progresivo de las normas y costumbres sociales

Principalmente desatienden la alimentación y la higiene. Estos pacientes llegan a descuidar por completo su aspecto físico cuando están en las fases más avanzadas. Es importante resaltar que antes de padecer el trastorno se muestran aseados y cuidadosos con su aspecto.

Aislamiento social

De forma paulatina van perdiendo el contacto con todo su entorno, incluso con los familiares cercanos. En las fases más avanzadas sólo mantienen contacto con las personas estrictamente necesarias, con las que interactúan para adquirir comida o algún otro producto necesario para sobrevivir.

Deterioro físico

Además de su apariencia descuidada por la falta de higiene, suele aparecer pérdida de peso y deterioro físico porque no mantienen unos patrones alimenticios correctos. No tienen unos horarios establecidos y cuando comen suele ser cualquier cosa que tengan a mano.

Acumulación

Es una de las características más llamativas y con las que se puede identificar más fácilmente a la persona que padece este trastorno. Acumulan todo tipo de objetos, en muchas ocasiones incluso desperdicios y basura.

Además no mantienen la limpieza de lo que acumulan, haciendo que la vivienda no reúna las condiciones mínimas de habitabilidad. En las fases avanzadas del cuadro tienen tantos objetos acumulados en el domicilio que hace que sea difícil transitar por él o no se pueda acceder a determinados sitios o esquinas.

Con frecuencia, en toda la vivienda hay objetos y sólo hay un pequeño pasillo entre ellos que permite a la persona desplazarse de un lugar a otro de la casa. Para el resto de las personas son objetos inservibles, pero para ellos es muy importante acumularlos y no quieren deshacerse de ellos bajo ningún concepto.

Además pueden llegar a reunir grandes cantidades de dinero en su casa o en el banco sin ser conscientes de lo que en realidad tienen, por lo que mantienen el afán por seguir acumulando más dinero.

Pensamientos intrusivos

Estos pensamientos van dirigidos a creer que llegará una época de crisis o de gran pobreza, por lo que es necesario acumular todo tipo de objetos para estar preparado y poder afrontar ese obstáculo lo mejor posible.

Factores de riesgo que desencadenan su aparición

Existen diferentes factores que son comunes en la aparición de estos casos, aunque no siempre la persona llega a desarrollar el trastorno. Entre los factores más característicos están:

  • La edad. Como hemos mencionado anteriormente, este patrón de conducta aparece en la mayoría de los casos en personas de la tercera edad. En esta etapa las personas tienen un modo de pensar y actuar más rígido, aunque el entorno les diga que el comportamiento que están llevando a cabo no es correcto. Esa rigidez de pensamiento hace que la persona no lo vea de esta manera. Por eso no tienen conciencia de que exista un problema y continúan actuando de la misma manera.
  • Aislamiento social. Es habitual que las personas mayores se vayan aislando socialmente, sobre todo ante la pérdida de la pareja. Dejan de mantener relaciones con el entorno y por tanto dejan de regirse según las convenciones y normas sociales. En las fases más avanzadas llegan a comportarse como ellos creen conveniente y en función de sus necesidades e intereses, sin tener en cuenta el entorno o que su forma de actuar pueda afectar a otras personas.
  • Rasgos de personalidad. Habitualmente el paciente que desarrolla el cuadro tiene unos rasgos previos de personalidad como la tendencia al aislamiento, dificultades de adaptación social, rechazo de las relaciones humanas y el contacto social, carácter huraño, etc.
  • La existencia de alguna enfermedad mental. En algunos casos, estas personas ya tiene un trastorno o patología mental que desencadena la posterior aparición y mantenimiento del síndrome.

Tratamiento

En muchas ocasiones es difícil intervenir con estos pacientes por el propio aislamiento que sufren y porque no quieren ser ayudados. No son conscientes de padecer una enfermedad porque ellos actúan según sus propios patrones de pensamiento.

 Además del propio deterioro mental, aparecen graves problemas físicos como la malnutrición, deshidratación, anemia, afecciones cardíacas, dificultades de las vías respiratorias y otras complicaciones derivadas.

Algunas investigaciones señalan que la mayoría de estos pacientes acaban falleciendo en su domicilio y pasan días hasta que el entorno es consciente de este hecho. Otros estudios indican que el 40% de las personas que ingresan en el hospital aquejados de este trastorno, fallecen en los días o semanas posteriores por el importante deterioro físico con el que llegan al hospital.

En el caso de que la persona acceda a comenzar un tratamiento éste tendrá diferentes áreas o puntos de intervención:

Cuidado de la higiene personal y el aspecto físico

Esta intervención va encaminada a que la persona recupere los hábitos de autocuidado personal. Además va a evitar que siga produciendo rechazo en los demás y poco a poco pueda ir recuperando las relaciones con el entorno para contribuir a la reinserción social.

Intervención en las pautas de alimentación

Para combatir el deterioro físico en el que se encuentra es necesario volver a cuidar su alimentación. Tanto para paliar los efectos negativos de la mala nutrición que ha llevado como para ganar peso de nuevo.

Intervención familiar

Es primordial que la familia se implique en el tratamiento. Será necesario explicarles por qué se ha producido el trastorno al igual que facilitarles pautas de actuación y comportamiento con el paciente.

Deberán prestar especial atención a la tendencia de la persona a aislarse de nuevo. Igualmente es importante el control y observación de las personas mayores que viven solas.

Intervención en el domicilio

Será necesario realizar una limpieza y desinfección en profundidad de la vivienda. En la mayoría de los casos es necesario recurrir a una empresa de limpieza profesional.

En la medida de lo posible se realizará de la forma lo menos traumática posible, no hay que olvidar que para estas personas los objetos acumulados tienen un gran valor.

Terapia psicológica

Es necesario tratar con las personas determinados pensamientos y emociones. Por un lado se hará una intervención específica con los pensamientos intrusivos relativos a la aparición de una próxima crisis o estado de pobreza, que es uno de los principales motivos por el que la persona se ve obligada a acumular para estar preparada.

El tratamiento psicológico también irá enfocado a tratar algunas consecuencias psicológicas del trastorno como la inseguridad, el sentimiento de rechazo y el restablecimiento de las habilidades sociales y de comunicación.

Tratamiento farmacológico

Como en muchos de los casos este patrón aparece junto con otro trastorno, la medicación irá encaminada al tratamiento del cuadro asociado cuando así sea necesario.

Prevención de recaídas

Es muy importante trabajar para que la persona no vuelva a incurrir en la misma conducta, para ello es necesario realizar un seguimiento posterior al tratamiento.

Según se ha observado, la tendencia habitual de estos pacientes es la de volver a repetir el mismo patrón de conducta. Realizar el seguimiento del paciente va a ayudar a prevenirlo y atajarlo antes de que llegue a producirse de nuevo.

Consejos para la prevención

En estos casos, es fundamental la intervención de los familiares o las personas del entorno para paliar o frenar el desarrollo del síndrome ante cualquier síntoma que aparezca. Algunos consejos que se pueden seguir para evitar la aparición del trastorno son:

Mantener el domicilio ordenado y limpio

Evitar la acumulación de todo aquello que no sea necesario o que no se vaya a utilizar. De esta forma también evitamos que la persona empiece a tener por costumbre la conducta de acumular hasta que llegue a normalizarla.

 Deshacerse de lo que ya no se usa o no es necesario

Realizar de vez en cuando una limpieza de todo aquello que ya no se va a utilizar para dejar espacio a nuevos objetos.

Mantenerse activo mentalmente

Como en la mayoría de los casos el trastorno aparece en la tercera edad, es importante mantener la mente activa para evitar la rigidez de pensamiento.

Pueden ser ejercicios que se realicen en casa, como pasatiempos o manualidades o actividades dirigidas fuera del domicilio.

Realizar ejercicio físico

Es importante mantenerse activo también físicamente. Actividades como caminar o nadar ayudan además a sentirse ágil y disminuir la ansiedad.

Cuida las relaciones sociales

Es importante que la persona mantenga una buena red social y que haga nuevas amistades, las cuales le van a servir de apoyo y protección ante la aparición del síndrome.

Si la persona mantiene esta red no va a llegar al aislamiento que es uno de los factores más concluyentes a la hora de que se desarrolle el cuadro.

Cuidado de la imagen

Es muy importante animar a la persona a mantener una imagen e higiene cuidadas y recordar la importancia de tener una alimentación adecuada.

 Referencias
  1. 2014. Síndrome de Diógenes: ¿Cómo reconocer a quienes lo sufren? . La Nueva España.
  2. Neziroglu, F. (2015). Hoarding: The Basics. Anxiety and depression association of America.
  3. Szalavitz, M. (2012). Inside the Hoarder’s Brain: A Unique Problem with Decision-Making. Mental Illnes.
  4. Metcalf, E. Hoarding: More Than Just a Mess.
  5. Jantz, G.L. (2014). The Psychology Behind Hoarding. Psychology Today.
  6. Solovitch, S. (2011). Hoarding is a serious disorder — and it’s only getting worse in the U.S. The Washington Post.
  7. Mataix, D. (2014). Hoarding Disorder. The New England Journal of Medicine.
  8. Mayo Clinic. Hoarding disorder.

Fuente