TOPOS

En más de una ocasión hemos visto el tema de los topos; qué hacer cuando aparecen toperas en el jardín. Hemos visto que existen trampas concretas para eliminar los topos, productos concretos como los ahuyenta topos, y también que algunas plantas ayudan a evitar la aparición de las toperas.

En este caso, vamos a centrarnos en los ahuyenta topos. El funcionamiento de estos aparatos es muy sencillo: se insertan en las galerías de las toperas (se meten en el agujero), y el aparato va emitiendo una serie de ondas y vibraciones que irritan a los topos y a los topillos. De esta manera, estos tienen a desaparecer, ya que este efecto puede llegar a alcanzar los 40 metros. Por ello, es un sistema muy útil.

Los Topillos campestres del norte de España, tiene un aspecto muy particular diferenciándose de sus congéneres por rasgos muy leves, destacando su cuerpo con aspecto cilíndrico y rechonchos, cuello corto, hocico ancho con mandíbulas poderosas, con unas patas muy cortas para facilitarle el movimiento en el interior de las galerías y una cola corta adaptada a la vida del subsuelo, la vida media es de 10 meses, su longitud no supera los 150 mm. incluida la cola y su peso de 70 a 75 grs. Su morfología no es como la de un topo común, ya que no tiene patas en forma de palas, así se ve obligado a utilizar la boca para realizar los túneles cuando el suelo esta duro.

La climatología condiciona la capacidad de reproducción, aunque esta activo todo el año. La hembra se reproduce a los veinticuatro días, dándoles quince días de lactancia, en cada parto la hembra tiene de 3 a 10 crías y 6 camadas a lo largo de su vida, por ello una pareja puede criar si las condiciones son favorables hasta 13.000 individuos. La reproducción al ser tan elevada en poco tiempo, la proliferación de estos topos puede constituir una plaga en la zona que se asientan.

Los topillos son unos roedores cuya alimentación es esencialmente herbívora, tallos, frutos de la superficie, raíces, tubérculos, bulbos, de las partes subterráneas de las plantas. Necesita suelos con cierta humedad, en lugares abiertos, pero cercanos a zonas de regadío y arboladas, sus zonas óptimas las encuentran en praderas con zona de matorral y campos de cultivo de herbáceas. Evitan los suelos con cierta humedad, encharcados y pisoteados por el pastoreo. Construyen sus nidos o madrigueras y sus despensas de alimentos en galerías subterráneas.